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La realidad del conductor profesional en España

La del conductor es una profesión tan particular que merece un análisis calmado para conocer sus circunstancias y condicionantes: de pasar a ser un trabajo penoso en el pasado, las nuevas tecnologías, los avances y estudios ergonómicos han hecho que sea menos duro que hace 50 años, pero sigue teniendo un componente tan vocacional como antes.

Asignatura pendiente: Los jóvenes.

Eso puede explicar la bajada de entrada de nuevos profesionales al sector del transporte: los jóvenes no se ven animados a empezar a trabajar en una actividad que tiene regulada su jornada laboral como pocas, que se trabaja fuera de una oficina (puede parecer una ventaja, pero no lo es tanto) y que la vida familiar y social está seriamente alterada: a la mayoría de los conductores les resulta muy difícil conciliar, sobre todo si tienen hijos pequeños.

Por si todo esto fuera poco, la disparidad de salarios entre unas provincias y otras (porque no hay un convenio único, sino uno por cada provincia) hace que el sueldo sea otro elemento a tener en cuenta a la hora de elegir ser conductor, bien por cuenta propia, bien por cuenta ajena. Todo esto no aparece en las estadísticas que acaba de publicar el Ministerio de Fomento sobre los conductores, el llamado Observatorio Social. Cada año, la Administración hace públicos datos sobre permisos de conducir y matriculaciones de vehículos, nacionalidad de los conductores que trabajan en empresas españolas (tanto comunitarios como extracomunitarios), cursos ofertados para poder trabajar en empresas de transporte (CAP inicial y formación continua), negociación colectiva, datos de tacógrafo, controles hechos por las inspecciones y qué sanciones son las más frecuentes, siniestralidad, etc.

Durante 2017 se matricularon casi 30.000 camiones, descendiendo respecto al año anterior apenas 387 matriculaciones, y se expidieron un total de 25.974 permisos de la clase C, lo que supone un descenso de algo más de 4.600 permisos. Eso, unido al hecho de que las empresas de transporte vienen reclamando falta de conductores, no hace más que agravar el problema; un problema que no es nacional, sino la respuesta a una tendencia global.

Así lo asegura Ramón Valdivia, director general de Astic, la asociación de transporte internacional. Sus empresas asociadas lo sufren desde hace tiempo porque, como él mismo señala, “en el transporte internacional, más todavía: porque es un trabajo más duro, se está más tiempo fuera de casa, son trayectos largos, hay más responsabilidades…si el transporte nacional puede absorber cierta cantidad de mano de obra, el que va a resentirse más es el internacional. Entre que no llegan vocaciones nuevas, que los que están se jubilan y que la gente que puede se queda en una labor nacional antes que en internacional, pues faltan conductores. Cada vez más, la procedencia de profesionales han sido países del Este y hemos llegado a Ucrania y Moldavia (incluso a Turquía, Marruecos…). Para nosotros, la barrera del CAP también es idiomática: si es un conductor europeo, el CAP ya lo tiene en su país y es asimilable. Pero si no lo es, el idioma es un problema más. Por eso hay contrataciones de conductores de países como Ecuador o Perú, porque esa barrera se salva. Es un problema estructural y, además, mundial. No es que pase aquí en España. Cuando oigo a los sindicatos o a ciertas organizaciones empresariales que dicen que esto se arregla subiendo el salario, pues no se va a arreglar. No es que vaya a «estorbar» subir los salarios (evidentemente, ayudará), pero no se va a arreglar, porque en Estados Unidos o Dinamarca hay salarios muchísimo más altos que aquí y siguen faltando conductores, por decenas de miles”.

Paliativos

Una pequeña solución, que podría paliar el problema, la acaba de aprobar la Dirección General de Tráfico: permitir sacarse el permiso C de conducir con 18 años. Así animaría a los jóvenes a elegir esta profesión y, de paso, ayudaría a acabar con el paro juvenil español, uno de los más altos de la Unión Europea.

La posibilidad de contratar personal fuera de nuestras fronteras no es nueva, pero tiene una pega: hay que demostrar ante el Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE, el antiguo INEM) que optar por empleo extranjero es la única forma de conseguir personal, porque la administración prefiere “tirar” de trabajadores nacionales y reducir así las listas de desempleo. Se conoce como “situación nacional de empleo”. No es el caso de Chile y Perú: nuestro país tiene firmados acuerdos bilaterales desde hace décadas con ambos países para facilitar la contratación de compatriotas y que puedan trabajar aquí sin tener que demostrar que no es posible hacerlo con personal español. Según Miguel Pereira, director de relaciones laborales de la CETM, “eso facilitaría mucho la contratación de conductores, pero hay que “pelear” aún en las oficinas de Servicio Público de Empleo Estatal para que permitan la contratación, al ser trabajadores extracomunitarios”.

Salarios y condiciones

Las patronales lo tienen claro: es un problema estructural y mundial, y no se soluciona únicamente con salarios generosos, sino que falta vocación. Pero ¿qué opinan los sindicatos? Emilio Cardero, secretario federal del sector carreteras y urbanos de la Unión General de Trabajadores (UGT) no comparte la opinión de las asociaciones de transporte: “la clave de la falta de conductores es la de siempre: que no se paga lo suficiente”.

“Una empresa de transporte, como Acotral, tiene cola para entrar a trabajar en ella ¿por qué? Como antiguamente, en viajeros, pasaba con la empresa AutoRes: tenía una lista de 200 esperando y la mayoría quería trabajar en ella. Porque tenía unas buenas condiciones y un buen salario. Si la gente ve futuro, paga el dinero y se saca el carné. El problema es que no se ve futuro y que lo que quieren las empresas es una persona 24 horas, 365 días al año, y eso no funciona así” asegura. La reciente subida del salario mínimo interprofesional, hasta 900 euros, no afecta a ningún convenio colectivo en el transporte: “todos los convenios de transporte están por encima del salario mínimo, así que no obliga a cambiar este apartado. Los salarios base de 900 euros no existían en el transporte. Podría haber alguno, pero hace años se puso el complemento llamado Plus Convenio y no hay ningún problema”.

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